Avance Urbano
AtrásAvance Urbano, con sede en Meco, se presenta en el mercado inmobiliario como una empresa polifacética, abarcando no solo la intermediación en la compraventa de viviendas y el alquiler de inmuebles, sino también actuando como promotora inmobiliaria y constructora. Esta doble naturaleza es fundamental para comprender la experiencia de sus clientes, que ofrece un panorama de contrastes marcados por alabanzas a su personal y críticas severas a la calidad de sus construcciones y, sobre todo, a su servicio postventa.
Atención al cliente: entre la excelencia y la decepción
Uno de los puntos más destacados en las valoraciones positivas es el trato humano y profesional de ciertos miembros de su equipo. Nombres como Aroa y Jonay son mencionados específicamente por clientes satisfechos que los describen como amables, eficientes y resolutivos ante las dudas y problemas que surgen en una vivienda nueva. Estas experiencias sugieren que la empresa cuenta con personal capaz de ofrecer un asesoramiento inmobiliario de calidad y gestionar las incidencias de forma satisfactoria.
Un caso particularmente notable es el de un cliente que modificó su reseña de una a cinco estrellas, explicando que, si bien el inicio de la relación fue problemático, con el tiempo la empresa corrigió todos los desperfectos de manera satisfactoria. Esta rectificación es un testimonio del potencial de Avance Urbano para enmendar errores y lograr la satisfacción del cliente, aunque a veces el proceso pueda ser largo y requerir paciencia. Clientes como estos califican a la empresa como "muy seria" y aplauden la "estupenda" calidad de la construcción.
El talón de Aquiles: Promociones de obra nueva y el servicio postventa
Frente a las opiniones positivas, emerge un volumen considerable de críticas negativas, detalladas y consistentes, que se centran casi exclusivamente en su faceta de constructora. Las promociones de obra nueva, como las desarrolladas en Villalbilla ("Mirador de Villalbilla" y "Calle Degaña"), son el epicentro de la mayoría de las quejas. Los problemas reportados van más allá de simples acabados y apuntan a defectos estructurales y de diseño que impactan directamente en la habitabilidad.
Deficiencias en la construcción y calidad de vida
Varios propietarios denuncian una pobre calidad de la construcción. Entre las quejas más recurrentes se encuentra un deficiente aislamiento térmico y acústico. Un cliente describe cómo en verano las habitaciones alcanzan los 35 grados por la noche y en otoño el aire frío se filtra por las ventilaciones de las ventanas, obligando a sellarlas para mantener el calor. Esto pone en tela de juicio la eficiencia energética de categoría "A" que, según se informa, promocionan. La falta de aislamiento acústico es igualmente grave, con testimonios que afirman poder escuchar las conversaciones de los vecinos, eliminando cualquier sensación de privacidad.
Otros problemas mencionados incluyen:
- Olores persistentes en los baños, atribuidos a una mala ejecución de los desagües y arquetas.
- Un diseño interior poco funcional, con la presencia de postes estructurales en medio de estancias clave que dificultan la colocación de muebles tan básicos como una cama de matrimonio pegada a la pared o un sofá de tamaño estándar.
El fantasma de la postventa
Sin embargo, la crítica más unánime y contundente es hacia el servicio postventa. Múltiples clientes lo describen como nefasto, prepotente y evasivo. La sensación general es de abandono una vez se ha firmado la escritura. Algunos relatan cómo la empresa utiliza "pretextos absurdos" y culpa al propietario de los defectos de construcción para eludir sus responsabilidades. Un caso particularmente grave es el de un comprador al que supuestamente le negaron las reparaciones por haber adquirido la vivienda con un descuento promocional, una cláusula que, según él, nunca existió en el contrato.
Transparencia en entredicho: un caso alarmante
Quizás la acusación más preocupante es la que detalla una experiencia durante la fase de compra de un chalet adosado. Unos compradores, tras firmar un contrato de arras, fueron informados meses después de que modificaciones previamente acordadas (como tirar un tabique) ya no eran posibles. La justificación de la empresa fue un supuesto requerimiento del ayuntamiento para que la parcela tuviera pendiente. Cuando el comprador, ingeniero de profesión, propuso soluciones técnicas, la respuesta fue la expulsión de la oficina y la rescisión unilateral del contrato, con la empresa presuntamente afirmando que podían vender el chalet por 30.000 euros más.
Lo más grave es que, según el testimonio, el arquitecto municipal negó la existencia de tal requerimiento. Este incidente, de ser cierto, proyecta una sombra muy oscura sobre la ética y la transparencia de Avance Urbano, sugiriendo que podrían priorizar el beneficio económico sobre los compromisos adquiridos con sus clientes.
Una elección que requiere cautela
Avance Urbano se presenta como una empresa de dos caras. Por un lado, hay indicios de un equipo humano capaz de ofrecer un servicio excelente y resolver problemas. Por otro, las numerosas y detalladas quejas sobre la calidad de sus promociones de obra nueva y, de forma casi sistemática, sobre su servicio postventa, constituyen una señal de alerta ineludible para cualquier potencial comprador. La recurrencia de comentarios que dudan de la veracidad de las reseñas positivas añade una capa extra de incertidumbre.
Para quienes estén considerando una inversión inmobiliaria con esta compañía, especialmente en proyectos de nueva construcción, la prudencia es la mejor consejera. Es fundamental documentar cada acuerdo por escrito, no dar nada por sentado y, si es posible, contratar una inspección técnica independiente antes de la firma. La experiencia de otros compradores sugiere que, aunque un resultado positivo es posible, el riesgo de enfrentarse a serios problemas de construcción y a un servicio postventa deficiente es considerable.