Viving UP
AtrásUbicada en la prestigiosa Calle de Serrano de Madrid, Viving UP se presenta como una inmobiliaria especializada en el alquiler de pisos de alto estándar. Su posicionamiento en una de las zonas más exclusivas de la capital española define claramente su nicho: clientes con un poder adquisitivo elevado que buscan propiedades de lujo. El análisis de su operativa, basado en las experiencias de sus clientes, revela una dualidad marcada por la alta calidad de su cartera de inmuebles y ciertas inconsistencias significativas en la prestación de servicios.
La calidad del producto como principal atractivo
Uno de los puntos fuertes indiscutibles de Viving UP es la calidad de las viviendas de alto standing que gestiona. Los clientes satisfechos coinciden en que los apartamentos no solo son estéticamente atractivos, sino que también están bien mantenidos y situados en las mejores áreas de la ciudad. Este factor es fundamental para atraer a un público que prioriza el confort y la ubicación. El asesoramiento inmobiliario inicial parece ser otro de sus puntos positivos; varios usuarios han destacado la atención y predisposición del equipo, mencionando específicamente a agentes como Silvia y Alejandra, quienes han sido elogiadas por su profesionalidad y trato atento durante las primeras fases del proceso de alquiler.
Además, la agencia ha demostrado ser capaz de gestionar situaciones complejas con eficacia. Un testimonio positivo relata cómo Viving UP facilitó un cambio de piso a un inquilino debido a problemas de convivencia, una gestión que va más allá de las responsabilidades básicas de un agente inmobiliario y que sugiere un compromiso con el bienestar del cliente en determinadas circunstancias.
Inconsistencias en la comunicación y gestión de incidencias
A pesar de la buena impresión inicial, una serie de críticas recurrentes apuntan a fallos notables en la comunicación una vez firmado el contrato de arrendamiento. Varios clientes reportan una marcada disminución en la capacidad de respuesta, con mensajes y correos electrónicos que quedan sin contestar. Un caso particularmente grave mencionado por una usuaria detalla cómo le cancelaron una visita virtual en dos ocasiones el mismo día, sin ofrecer explicaciones ni disculpas, lo que denota una informalidad y falta de respeto por el tiempo del cliente que resulta inaceptable en el mercado inmobiliario de lujo.
La administración de propiedades y la resolución de problemas de mantenimiento también parecen ser un área de conflicto. Mientras que algunos clientes afirman que la agencia actúa con diligencia dentro de sus posibilidades —reconociendo que a menudo dependen de la aprobación de los propietarios o de los plazos de los seguros—, otros han experimentado una pasividad frustrante. Un ejemplo concreto es la falta de solución a problemas de humedad en un apartamento, una incidencia que afecta directamente la habitabilidad y el valor del inmueble.
La gestión de la fianza: un punto crítico de conflicto
El aspecto más problemático y que genera mayor desconfianza hacia Viving UP es, sin duda, la gestión de la fianza de alquiler. Múltiples testimonios de exinquilinos describen serias dificultades para recuperar su depósito al finalizar el contrato. Las quejas se centran en dos problemas principales:
- Retrasos en la devolución: Se reportan casos en los que la agencia no devuelve la fianza en el plazo legal de un mes estipulado por la ley y el propio contrato, obligando a los inquilinos a un seguimiento constante mediante recordatorios y amenazas de acciones legales.
- Deducciones unilaterales y sin justificación: Más grave aún es la acusación de que Viving UP retiene parte o la totalidad del depósito de forma unilateral para cubrir supuestos daños. Los clientes afectados denuncian que la agencia no aporta pruebas fehacientes, como facturas de compra de los elementos supuestamente dañados o de su reposición, para justificar dichas retenciones. Un caso específico menciona la retención de dinero por un cabecero que, según el inquilino, ya estaba en mal estado al inicio del alquiler, sin que la agencia pudiera demostrar con una factura que el artículo era nuevo.
Estas prácticas no solo generan un perjuicio económico directo a los inquilinos, sino que también siembran dudas sobre la transparencia y la ética profesional de la empresa. La gestión de la fianza es un momento clave en la relación entre inquilino y agencia, y los fallos en este proceso pueden arruinar por completo una experiencia que, hasta ese momento, podría haber sido positiva.
un servicio de dos caras
En definitiva, Viving UP es una inmobiliaria que opera con una evidente contradicción. Por un lado, ofrece acceso a un portafolio de bienes raíces de alta calidad, cumpliendo la promesa de un alquiler residencial de lujo. Su equipo puede ser atento y resolutivo, especialmente al inicio de la relación comercial. Sin embargo, los potenciales clientes deben ser conscientes de los riesgos documentados por otros usuarios. Los fallos en la comunicación, la gestión inconsistente de incidencias y, sobre todo, los graves problemas relacionados con la devolución de la fianza son factores críticos a considerar.
Para quienes decidan contratar sus servicios, es altamente recomendable mantener una comunicación por escrito en todo momento, documentar el estado del piso con un inventario fotográfico detallado tanto a la entrada como a la salida, y ser proactivos y firmes en la exigencia del cumplimiento de las cláusulas del contrato de arrendamiento, especialmente las relativas a la devolución del depósito.